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jueves, 13 de abril de 2017

ESTAR LOCO ES CREERSE ALGO EN LA VIDA.



El loco, si os fijáis, es el que sufre una idea fija, una realidad donde no entra la duda.

¿Os imagináis? Un mundo de certeza.

Supongo que para algunas personas esto sonará natural (“Hay que saber lo que se quiere en la vida”).  A mí personalmente me resulta inimaginable.

Para Freud los dos niveles de la realidad son la realidad psíquica y la realidad material.

La realidad material está hecha de ladrillos de certeza, donde lo que pienso y lo que es son una y la misma cosa. Cuando sólo vemos esto estamos en un mundo concreto, de locos, de los que se creen algo en la vida, como un ladrillo en la casa.

Pero también la gente más sana que podamos imaginar, en los raros momentos en los que su mente conviene con la realidad material, también tienen que creérsela ¡vamos! Que se la creen.
Esto no está mal, sino que el problema puede ser que pierdan el uso de la referencia simbólica que, como lo piensa Zizek, es el peor mal que puede haber en la vida.

Eso hace pensar que la cuestión del loco y el cuerdo tenga cierta complejidad.

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