
- Saber de su finitud, de su remisión al adagio bíblico Del polvo venimos y hacia el polvo vamos.
Saberlo está, por así decir, prohibido para la conciencia; esa paradoja, saber y no poder saberlo lo hace humano. Al no serle posible tener consciencia de su finitud, esto lo estructura, le da su forma y todo el sujeto gira alrededor de eso.
Si es un conocimiento prohibido para la consciencia ¿cómo los grandes humanitos llegan a saberlo más que los pequeños? -Debido a que han desarrollado una mayor tolerancia lógica a la paradoja.
Por eso los grandes humanitos tienen en su rostro una expresión común de simplicidad, que confunde a los necios y de una forma misteriosa resulta atractiva para los buscadores de la verdad.