La dificultad de articular los objetos de la realidad en la psicosis tiene que ver con la represión primaria que no es una represión de identificaciones del yo sino una represión estructural, lo que significa que se reprime sin un objeto.
La represión primaria es un gesto parecido a la capa del mago, no reprime nada pero produce la ilusión de que presenta una realidad.
Es una represión de nada, un gesto de tapar algo que produce la impresión de un lugar donde hay una realidad.
Como otro paso lógico respecto a la represión primaria se produce la llamada represión secundaria, que ya no reprime nada sino las llamadas identificaciones del yo, o los objetos de la realidad con los que el Yo se identifica, las cosas de la realidad que percibe.
Primero se produce el movimiento lógico de la represión sin objeto, represión de nada, que da lugar a la primera identificación, la identificación con que algo ha sido reprimido con lo que el sujeto se podrá identificar.
Con la producción de la represión secundaria se construyen objetos de identificación que ahora serán a su vez reprimidos, lo que inicia la sucesión y el juego de las identificaciones, con lo que se construye el yo del sujeto.
¿Qué hace el neurótico? – Empieza a trabajar las identificaciones (secundarias) del yo.
¿Qué hace el psicótico? - Rechaza la identificación secundaria.
El destino del neurótico es buscar eternamente la identificación verdadera. Tiene garantizada la existencia de realidad y en ella buscará una verdad absoluta sin llegar a encontrarla.
El destino del psicótico es armar eternamente la realidad para que quepa en ella su descubrimiento que la identificación secundaria no tiene de donde cogerse. El tiene una realidad absoluta, ha descubierto la base de la realidad, pero como la realidad de los objetos con los que se arma el Yo son rechazados por no dar la talla de su descubrimiento, le resultan fallidos, por lo que tiene muchas dificultades para relacionarse con la realidad.
- ¿Quién tiene razón?
- Cada uno la suya, pero como se trata de una razón de estructura, de la función que sostiene al sujeto, y como la represión primaria sostiene a la secundaria, en este sentido es el neurótico el que tiene razón.
Razón neurótica podrá decirnos el lector, con lo que estaríamos de acuerdo, agregando que esa es la razón humana a partir de la cual la sabiduría es reconocer que es una razón de funcionamiento, una razón fallida que es a la que el ser humano tiene acceso.
- La del psicótico es una razón absoluta que no permite el pensamiento de la realidad.
- La del neurótico es una razón relativa que busca lo absoluto, lo que permite el deseo que es base del pensar.
El psicótico - al descubrir el absoluto que, por razón de estructura, no se puede descubrir - no puede desear. Se ha apropiado de la verdad final, no hay más que buscar.
Es un caso de argucia de la razón, como quien dice que se pasa de listo. Su argucia es el sentimiento de omnipotencia – Freud llamaba a la psicosis Neurosis Narcisística.
Sabe que en la base no hay un objeto de la realidad que se sostenga por su propia existencia exterior, para él todos los objetos se sostienen como en el grabado de Münchhausen en que el jinete evita caerse al fondo del precipicio tirando fuerte hacia arriba de su chaqueta al tiempo que sostiene su cabalgadura con un apretón de piernas.
Considera inválidos a todos los objetos porque a la luz de su descubrimiento son meros subterfugios. Cabe preguntarnos cuál es la concepción filosófica que tiene el psicótico de la realidad. Es una concepción sustancialista; supone que en las cosas hay un trasfondo, una sustancia o concentrado de materia inamovible que como el caballero de Münchhausen garantiza por sí mismo su existencia.
Como dice el dicho: No se puede mirar a Dios de frente. Se trata de la función de la imposibilidad; donde imposible significa que hay algo que no se puede saber sin romper la estructura, sin producir una disolución del pensamiento sobre la realidad.
Por eso el psicótico trata de adaptar la realidad a su verdad interior, hacerla su soporte porque siente que si esta lo frustra se disuelve su psiquis.
Al usarla como una defensa para su conflicto psicótico, la realidad, al frustrarlo, lo deja a merced de su conflicto.
Paradójicamente, el psicótico sería el más sano de los sujetos, si su realidad pudiese ser sostenida por otros, como una especie de mente flotante en la mitad de las cosas.
En este sentido los cuadros clínicos de sentimiento oceánico descriptos en los primeros tiempos de la psiquiatría del S.XIX, intuyen esta complejidad que el psicoanálisis freudiano vendría a dilucidar más tarde.
El primer movimiento lógica del sujeto – represión primaria - produce el espacio necesario para la representación de la realidad; el segundo es la construcción de sus objetos.
El psicótico descubre la naturaleza de invención del espacio de la representación de la realidad y lo rechaza, con lo cual queda su pensamiento formado por un solo término.
Vivirá tratando de rellenarlo con los objetos, a los que tratará de entenderlos para hacerlos coincidir con su espacio vacío.
Por eso se dice que en el pensamiento psicótico sobra algo: la certeza que exige a los objetos, necesaria para aceptar el espacio rechazado.
Quiere fundar una estructura diferente de la realidad, en la que los objetos se sostengan por sí mismos, al no contar en él mismo con un lugar de residencia.
