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domingo, 23 de agosto de 2015

LA IMAGEN COMO FUNDAMENTO PSÍQUICO EN HEGEL Y LA TEORÍA DEL SIGNIFICANTE EN LACAN.



Siendo que el significante representa al sujeto para otro significante, ¿qué es este sujeto que somos?
Una especie de deslizamiento, una casi nada. Como lo dice Hegel, la esencia del sujeto es una nada absoluta, nada de nada. Cero patatero.
Sin embargo en la discusión sobre la naturaleza del alma, el presocrático concluía, “nada sí, pero no nada”, dejando al descubierto la naturaleza material del símbolo.

Si lo consideramos desde un punto de vista sustancial, estamos con Hegel en el ser de la nada absoluta. Si lo consideramos como el deslizamiento en la producción del sentido cada vez que un eslabón de la cadena se pierde y otro ingresa, como en la teoría del significante de Lacan, queda para el sujeto el sentimiento de verdad que se le impone a cada paso; aunque variable en el pasar del tiempo, inevitable y absoluto en cada instante.
Esto explica la inevitable seducción de la imagen, secreto poder del objeto. Podría ser otro y por ello el que es se vuelve material.
Quién diría después del amor que somos los mismos y sin embargo volveremos a ser absolutos para el deseo del otro.

domingo, 16 de agosto de 2015

¿CUÁL ES EL TIEMPO DEL SUJETO?

LA ILUSIÓN DE INMORTALIDAD.


                                                             
                                                              “Quien crea que todo tiempo pasado fue
                                                               mejor, ni fue obrero, ni fue mujer, ni fue
                                                               trabajador”.  Homero Manzi – Tango.


He visto hoy una foto en que mi madre Elisa y su hermana la tía Rebeca, están semi acostadas en un parque de Buenos Aires en un hermoso día de sol. Quizás en Plaza Francia. Tendrían por esos entonces unos setenta y pico de años; hoy, veinticinco años después ya no están con nosotros. En la foto están sin embargo tan vivas, como si la desaparición forzada por la muerte que después las alcanzó no fuera a ocurrir.

¿Cuál es el tiempo del sujeto?
Uno puede decir que ese presente de la tarde de sol sobre la hierba es el presente; sin embargo las hermanas sentirían sencillamente que estaban a gusto, lo que no suena a nada tan trascendente.
Años más tarde cercana mi madre a su declinación, hablamos que ella le había preguntado a su médico: ¡Yo, cuándo me voy a morir doctor?  A lo que el médico contestó: Vos no te vas a morir nunca.
Mamá no se lo creyó y sin embargo la dejó de lo más contenta el chiste del doctor. Le dije: Yo vivo cada día. Mi madre contestó repitiendo la frase: Yo también vivo cada día.

¿Por qué se puso tan contenta ante el chiste del doctor?  Creo que porque más allá de todas las realidades y sus crueles pruebas, le generó ilusión.
¿Es la ilusión de la inmortalidad lo que late en las tardes de sol de nuestra vida?
Y en las noches de lluvia ¿qué pasa? ¿Puede latir de igual manera? Algo oscuro y maravilloso se transparenta en la antigua foto de un presente que hoy no está.

No podemos creer en que tenemos un final y quizás no debemos creerlo. Más allá de que no existe nada eterno, nada total para el ser humano, las verdades subjetivas son acompañadas de un sentimiento de absoluto. El engaño, sin embargo verdadero, de la subjetividad.





martes, 24 de febrero de 2015

ANGUSTIA EN EL SIGLO XXI. POLÍTICA SIMBÓLICA.


*Entrevista al psicoanalista Jorge Alemán. Parte II. Revista Rosario 2. Argentina. La angustia y la ética hoy. 12 de octubre de 2006.

“La época actual ha elegido otras cosas, los ataques de pánico, la falta de autoestima, la depresión, y ha intentado borrar - ésta es para mí una de las grandes cuestiones de la política - progresivamente la diferencia entre el animal y el ser parlante. Quieren disolver esa frontera. Es además el negocio de la técnica que esa frontera se disuelva. Y, me parece, que el psicoanálisis es un discurso para resistir esa disolución. No puede haber una disolución de la frontera que separa al ser parlante del animal. Eso no quiere decir que en el ser parlante no haya vida, no haya cuerpo, ni que... uno de los motivos de la angustia es que hay que habitar un cuerpo, pero una cosa es que el ser parlante no pueda más que, está condenado a, habitar un cuerpo, y otra cosa es que se disuelva la frontera y no sea tratado como una gradación distinta de la rata y de los seres vivos”.*

Es interesante acordarnos que existe la política simbólica. Es lo que hemos conocido y reconocido tradicionalmente como política de las ideas. Sólo que en estos tiempos en que las teorías sociales dicen lo que es el ser humano, las ideas con las que se hace política son las que pueden hacer una diferencia entre las distintas concepciones, que tienen efectos relevantes en la práctica de los poderes sociales.
La que destaca aquí Alemán es interesante porque si los humanos no tenemos diferencia con la naturaleza de nuestros hermanos animales, se entra a saco a vender productos tecnológicos para suplantar el pensamiento.

jueves, 25 de diciembre de 2014

EL HOMO CREATIVO: SURF EXISTENCIAL.

¿LAZO SOCIAL PSICOANALÍTICO?


*Jorge Alemán.
Mesa redonda: El Lazo y el Síntoma. Jorge Alemán, Clara Schor-Landman, Guillermo Belaga, Osvaldo Delgado. Coordinado por Silvia Pino.

“Es uno de los temas del psicoanálisis, es decir, cómo va a operar el psicoanálisis con lo real sin caer en el sentido religioso que está preparado a través de las vocaciones, las inclusiones, las nuevas iglesias, las nuevas sectas, las nuevas prédicas, para llegar a todos los lugares donde el lazo social se ha roto.”*

Puede ser que el psicoanálisis opere con lo real mediante la producción del homo creativo, el pensamiento absoluto del cambio, al que nos gusta llamar surf existencial.
Me acuerdo de Octavio Paz en uno de sus ensayos en que habla del cambio como el único factor de la vida que no varía, ya que la vida es un sistema de cambio permanente.
Un sujeto de pensamiento al borde de la dialéctica variación/estaticidad; que hace que el significante siga creando al sujeto por la variación perpetua de sus elementos. Nunca sabremos quienes somos, pero no hay en ello mucha pérdida ya que nunca lo supimos. El yo no fue nunca el que nos hizo ser, sino el lenguaje. Sólo que ahora ya no tendremos el sentimiento de saber quiénes somos.
Si el lazo social se ha roto, como plantea Alemán, dejando de ser un síntoma del inconsciente que persigue lo real produciendo sentidos, nos hallamos en un discurso cercano a la psicosis en que no hay ley ordenadora, salvo la no ley.
El homo creativo quizás sea la nueva entidad del sujeto psicoanalítico – un ser deseante carente de objetos de deseo, salvo el mismo hecho de desear - que viene a reiniciar la rueda en que todo vuelve a empezar; el nuevo lazo social con lo real donde el sentido creado ya no sea un sentido ligado al  objeto sino al sujeto creativo, al movimiento. La idea de sexualidad freudiana nos vuelve a situar en una ley de relación no con el otro, sino con la dialéctica de pensar siendo pensado. Como lo proponía Lacan, oponiéndose al cogito cartesiano de porque pienso soy: soy porque soy hablado.

domingo, 19 de octubre de 2014

ESTAR ENDEUDADO. “LA GLOBALIZACIÓN COMO GOLPE DE ESTADO FINANCIERO”*


*Jorge Alemán. Psicoanalista y escritor. Consejero cultural en la Embajada de Argentina en España.

“La deuda es el instrumento político de este terrorismo de Estado de nuevo cuño. En otros términos, el golpe financiero en el siglo XXI es un golpe que se ha realizado con la complicidad de los Estados dominantes y sus aparatos jurídicos, todos ellos pertenecientes a lo que llamamos la “racionalidad” neoliberal. El “estar endeudado” es el dispositivo con el que se extorsiona a la población para hacerla renunciar a su responsabilidad política. Una población excluida de la responsabilidad política es una población reducida a los protocolos de evaluación y contabilidad, instrumentos que reducen al sujeto a su pura vida desnuda.”

lunes, 13 de octubre de 2014

EL PSICOANÁLISIS, DISTINTO DE LA FENOMENOLOGÍA, SIGUE LA VÍA DEL SÍNTOMA.



Cuando se dice que el psicoanálisis no es una fenomenología, un estudio de lo que se ve a simple vista  ¿a qué nos referimos?
Dicho de otro modo:
- ¿Qué cosa es lo que queda por fuera de la fenomenología?
- El estudio de las causas de lo que se manifiesta a simple vista.

Si la fenomenología es el estudio de las conductas psicológicas, lo que ocupa al psicoanálisis es la investigación de sus causas.
Como dice Lacan, el psicoanálisis sigue la vía del síntoma, en la búsqueda de lo que en éste  se manifiesta.
Por poner un ejemplo especialmente brutal, el caso de un hijo que mata a su madre. Desde el punto de vista de la fenomenología es encuadrable como un  matricida, evidentemente, un homicida calificado, y estas calificaciones podrían ser muy extensas, en la dirección de una perversión de los valores culturales, familiares, etc. Asimismo en la de las patologías psiquiátricas en las distintas alteraciones graves de la salud mental.
El psicoanálisis se interesa en investigar qué lo ha llevado al acto extremo de violencia, a los mecanismos de desligamiento interior de aquello que hace violar una norma primaria, esencial.
En las reflexiones forenses sobre el joven múltiple homicida de la escuela Sandy Hook de Newtown, EEUU, en 2012, que además también asesinó a su madre, se hicieron aportes sobre la relación con ella, situándola en una cuestión de dependencia afectiva. Como puede verse, una conclusión general.
La perspectiva psicoanalítica llevaría a reflexionar sobre las causas inconscientes que han producido, en la historia del joven, el síntoma del matricidio y el asesinato masivo. El psicoanálisis no se detiene en el encuadramiento de una forma de conducta y sus desviaciones, sino que se interesa en la historia de la producción de los actos, los mira como un síntoma.
La pasión fenomenológica es hallar la forma de las cosas, la del psicoanálisis es determinar sus caminos causales.
Es cierto que en el mundo actual no tenemos tiempo para mirar tan a fondo, pero no es menos cierto que las causas siguen actuando en la producción de los problemas.

martes, 2 de septiembre de 2014

UN SECRETO DE LAS PELÍCULAS DE TERROR.



 “EL MAL”*  EN LA ARTICULACIÓN SIGNIFICANTE.
PARADOJAS DE LA NATURALEZA HUMANA.

* En el resto de este texto consideramos que cada vez que utilizamos estas palabras, su sentido equivale al que tendrían si estuvieran entre comillas como la hemos situado en el título. Para “el bien”, hacemos igual aclaración.

En el  común de las películas de terror así como en los cuentos y novelas del tema existe un eje organizador del argumento: Los seres humanos luchan contra el mal denodadamente. Su lucha es heroica, esforzada y los héroes son asediados permanentemente por la comprobación de su inutilidad, debido a que su enemigo tenaz y misterioso se escabulle y reaparece después de cada batalla.
El héroe sin embargo es inaccesible al desaliento porque se basa en la creencia de que cada victoria es un paso eficaz para eliminarlo, para sacarlo definitivamente de la realidad.
Esta infundada esperanza – ya que el mal, cuando se lo echa por la puerta, vuelve a entrar por la ventana – hace parte de una misteriosa cuestión que da interés a la obra.
Entre insistentes esperanzas de triunfo y retornos permanentes del fracaso, la batalla continúa.
En la organización del psiquismo que propone la teoría del significante podemos hallar razones para estas paradojas de la naturaleza humana.

Una forma de entender la complejidad del psiquismo es que en este coexisten la consciencia y el inconsciente. Lo evidente para nuestra consciencia es una determinación para lo inconsciente.
La verdad subjetiva que nos hace vivir como ciertas y evidentes las cosas, es efecto de un mecanismo inconsciente, que la produce sin que tengamos noticias al respecto.
La consciencia es vivida como la única verdad cuando es un efecto de  mecanismos mentales de los que no tenemos noticias; por tal razón se la denomina inconsciente.

El bien y el mal, ¿qué tienen que ver con ello? Lo trataremos de expresar con la mayor sencillez.
La visión y el sentimiento consciente de las cosas se sienten como una verdad. Este es el bien; tiene la capacidad de producirnos calma, de darnos seguridad. Pero, como el inconsciente produce esta consciencia, la trabaja y la cambia, a cada paso nos saca el piso debajo de los pies, nos llena de incertidumbre. Este es el mal.

Como es el modo en que está armada la mente humana, los efectos del bien y del mal y las vicisitudes paradójicas de la lucha de nuestros héroes literarios, coinciden con estos movimientos del alma.